Colombia
La cabina de Olímpica Stereo Bogotá recibió a Frauky Jiménez el primero de abril, para resolver dudas sobre la salud mental de estos menores.
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Por: Erika Mesa Díaz
Creativa Digital
La terapeuta Frauky Jiménez visitó la cabina de Olímpica Stereo Bogotá el martes 1 de abril para abordar un tema urgente: el aislamiento social en adolescentes y los peligros que enfrentan en la era digital.
Desde el fenómeno Hikikomori hasta la manipulación emocional, Jiménez compartió herramientas clave para que los padres fomenten comunicación efectiva y detecten señales de alarma.
El hikikomori, término originado en Japón, describe a jóvenes que se aíslan social y emocionalmente por meses o años. Frauky Jiménez explica que en Colombia, aunque la presión académica difiere, los adolescentes pueden encerrarse por bullying, baja autoestima o falta de conexión familiar. "No subestimen que su hijo pase días en su habitación sin interactuar", advierte.
Según la experta, los padres deben observar cambios drásticos: rechazo a estudiar, evitar contacto visual o mostrar irritabilidad al ser interrumpidos. "Invítenlos a salir sin forzar; pequeños gestos, como compartir una comida o preguntar por sus gustos, rompen barreras", recomienda.
Jiménez enfatiza que muchos adolescentes ocultan depresión o ideación suicida tras respuestas como "estoy aburrido" o "déjame solo". "Hablen aunque reciban portazos. Pregunten ¿cómo te sientes? en lugar de ¿qué hiciste hoy?", sugiere. La evitación de temas incómodos agrava conflictos.
La terapeuta también alerta sobre la manipulación: "si su hijo usa el aburrimiento para recuperar su celular, cuestionen ¿por qué cedí?. Los límites claros y la enseñanza de autonomía son vitales". Vale la pena proponer actividades conjuntas, como cocinar o juegos de mesa, para fortalecer vínculos.
Jiménez critica el uso de pantallas como calmante infantil: "El chupo digital crea adicción y reduce la tolerancia a la frustración". Adolescentes expuestos a TikTok o Instagram desarrollan déficit de atención y confunden interacciones con validación. "Controlen el acceso desde la infancia y promuevan hobbies offline", insiste.
Advierte que las redes aislan y exponen a peligros como las comunidades incel (celibato involuntario), en las cuales los jóvenes canalizan su frustración con odio hacia las mujeres. "Conozcan sus grupos en línea; si hablan de 'castigar' a mujeres o se victimizan, intervengan con ayuda profesional".
Cambios abruptos en el sueño, autolesiones o hablar de muerte son señales de alerta. "Un adolescente que dice 'nadie me extrañaría' necesita terapia, no regaños", subraya Jiménez. Recomienda clínicas especializadas en adolescencia, donde abordan problemas desde la neuropsiquiatría hasta dinámicas familiares.
La experta concluye: "Ser padres presentes no significa vigilar, sino acompañar. Si su hijo se encierra, no asuman que 'está bien'; insistan con amor y busquen apoyo a tiempo". El mensaje de Frauky Jiménez es claro: la adolescencia actual exige más diálogo y menos pantallas. "Equivocarse es humano, pero ignorar los problemas no es opción", remata.