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Cuando se tienen todas las necesidades cubiertas, las prioridades cambian. Echa un vistazo a lo que la gente con mucho dinero hace con él y por qué.
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Por: Equipo de redacción
¿Alguna vez te has preguntado en qué gastan su fortuna los más ricos del mundo? Mientras algunos invierten en experiencias únicas, otros evitan gastos innecesarios para preservar su riqueza. Aquí te lo contamos.
Los millonarios no se conforman con vacaciones en la Tierra; algunos compran boletos al espacio exterior. Empresas como Virgin Galactic y SpaceX ofrecen experiencias de vuelos espaciales por cientos de miles de dólares.
La demanda por estos viajes ha aumentado, y aunque el precio es exorbitante, la experiencia de ingravidez y la vista única de la Tierra justifican el gasto para quienes pueden permitírselo.
¿Por qué conformarse con una casa en la playa cuando puedes comprar una isla entera? Celebridades como Leonardo DiCaprio y Richard Branson han adquirido islas privadas para escapar del ruido mundanal o convertirlas en resorts de lujo.
Estas propiedades no solo ofrecen privacidad, sino también un estatus inigualable. Además, pueden convertirse en inversiones rentables si se desarrollan como destinos turísticos exclusivos.
Un yate común no es suficiente para los ultrarricos. Los superyates, con gimnasios, cines e incluso canchas de baloncesto, son el símbolo definitivo de riqueza. Dueños como Jeff Bezos y Larry Ellison han gastado millones en estas embarcaciones, que no solo sirven para viajar, sino también para impresionar en eventos sociales.
Eso sí, no todo es comodidad con estos yates: cabe recordar el escándalo del megayate de Bezos en 2022, cuando el millonario solicitó desmontar un puente histórico en Países Bajos porque su enorme embarcación no podía pasar por debajo. Ante la negativa de las autoridades, tuvo que desensamblarla primero para atravesar el lugar.
Si tienes dinero suficiente, puedes contratar a famosos para que asistan a tus fiestas. Jennifer López, por ejemplo, cobró más de un millón de dólares por un concierto privado.
Estas apariciones exclusivas elevan el prestigio de cualquier evento y son una forma de demostrar poder económico ante otros millonarios.
Hasta los momentos más mundanos pueden ser lujosos. Los millonarios compran inodoros de oro, bidets inteligentes y hasta televisores integrados para sus baños, de modo que hagan sus necesidades tan cómodamente como sea posible.
Los millonarios evitan pagar intereses altos. Prefieren liquidar sus deudas a tiempo o usar otros métodos de financiamiento más eficientes.
El crédito mal administrado puede erosionar su patrimonio, por lo que priorizan un historial crediticio impecable.
Saben que las probabilidades de ganar son mínimas. En lugar de gastar en sueños improbables, invierten en activos que generen rendimientos seguros.
Aunque algunos tienen vehículos lujosos, muchos millonarios prefieren manejar carros prácticos. Warren Buffett, por ejemplo, maneja un Cadillac modesto. Entienden que no es una inversión, sino un gasto que pierde valor con el tiempo.
Hay contadísimas excepciones a la regla: vehículos de lujo que se valorizan conforme se hacen antiguos; pero, para ese tipo de compras estratégicas, se aseguran de asesorarse lo mejor posible.
Millonarios como Mark Zuckerberg demuestran que no siempre es prioridad para ellos vestir las prendas más caras o con los logos más visibles. Usan ropa sencilla para trabajar y vivir, a menos que el código de vestimenta de determinado evento exija atuendos más sofisticados.
Dado que algunas de estas personas millonarias también son figuras públicas, suele pasar que las propias casas de diseño los contacten para prestarles —no venderles— sus prendas en estos eventos, ya que ganan prestigio por asociación.
Muchos millonarios viven en casas modestas comparadas con su riqueza. Como su prioridad no es impresionar a sus invitados, prefieren invertir en propiedades generadoras de ingresos en lugar de mansiones infladas de película.
Los millonarios gastan en experiencias únicas y activos que refuerzan su estatus o les aportan valor, pero evitan derroches innecesarios. Su filosofía se basa en maximizar el valor de cada centavo, ya sea en lujos "justificados" o en inversiones inteligentes.