La importancia de donar bien: las claves para ayudar tras el terremoto del 10 de agosto

Aportar a través de canales oficiales no solo evita fraudes, sino que permite comprar insumos en comercios cercanos dinamizando la economía de las zonas afectadas.

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Juan Manuel Arias Montenegro

Por: Juan Manuel Arias Montenegro

Creativo Digital

Donaciones Colombia
Picos, palos, plásticos y materiales de construcción son algunos de los elementos esenciales y poco donados que se adquieren con recursos económicos para atender la emergencia en Colombia - crédito @cruzrojabogota/X

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El terremoto de magnitud 7,4 que golpeó Colombia el 10 de agosto de 2026, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, desató una ola de solidaridad sin precedentes en el país; sin embargo, expertos en gestión de emergencias advierten que la buena intención no basta: donar de manera efectiva puede marcar la diferencia entre una ayuda que llega a tiempo y una carga logística que satura a los equipos de rescate.

Desde la Cruz Roja Colombiana y voces como la del humorista Chicho Arias, se comparten recomendaciones clave para que cada aporte cuente de verdad.

Qué sí y qué no

La Cruz Roja Colombiana ha habilitado puntos de acopio para recibir ayudas humanitarias, pero no todo es útil. Se reciben alimentos no perecederos como arroz, granos, enlatados, panela y aceite; agua embotellada, bebidas hidratantes, elementos de aseo personal nuevos como: jabón, crema dental, pañales y toallas higiénicas, y artículos nuevos para albergues como colchonetas, frazadas y sábanas.

En cambio, están prohibidos los alimentos perecederos, productos destapados, en mal estado o con abolladuras, medicamentos vencidos o iniciados y ropa usada, salvo que se trate de una campaña específica para prendas nuevas.

Antes de acudir, es vital verificar en los canales oficiales qué sedes están operando, pues los puntos principales se congestionan y la recepción se desvía a lugares temporales como parques o estadios.

Chicho Arias

Dinero, la ayuda más versátil

Si bien las donaciones físicas son visibles y emotivas, los expertos coinciden: el dinero es la herramienta más poderosa. Los aportes económicos deben realizarse únicamente a través de plataformas oficiales seguras, evitando cuentas de terceros que pueden ser fraudulentas.

El dinero permite optar por donaciones únicas o aportes mensuales recurrentes, y su impacto es doble: no solo financia la respuesta inmediata, sino que dinamiza la economía local al comprar insumos en los comercios de la zona afectada.

Como señaló Chicho Arias tras conversar con coordinadores operativos, con esos recursos se adquieren artículos que nadie dona pero que son esenciales: picos, palos, brocas, discos de corte, plástico, estacas y materiales de reconstrucción que uno ni siquiera imagina.

La logística que salva vidas

Uno de los errores más frecuentes es enviar camiones cargados sin una cadena logística clara: "Antes de llenar el camión, asegúrese de tener quién reciba, separe, empaque y reparta en la zona de tragedia", recomendó Arias citando a un experto de la Cruz Roja.

Cuando no existe esa figura, las ayudas quedan abandonadas por días. La solución es enviar todo empacado por kits iguales, pues por protocolo cada familia debe recibir lo mismo; entregar más a unos y menos a otros no es justo.

Además, es crucial revisar fechas de vencimiento, preferiblemente a seis meses, y no enviar ropa interior usada ni tacones viejos, artículos que solo restan tiempo valioso al personal de clasificación. La velocidad de la reconstrucción depende de esta organización: entre menos tiempo tarde en regresar a la normalidad, más efectiva es la ayuda.

Chicho Arias

El llamado a la solidaridad sostenida

La Cruz Roja también hace un llamado a donar sangre, para lo cual se requiere buena salud, pesar más de 50 kilogramos, haber consumido alimento previo y no presentar síntomas de gripa o infecciones.

Pero quizás el mensaje más urgente sea: las semanas posteriores a la tragedia son las más críticas. Cuando el ímpetu inicial de las donaciones baja, los damnificados siguen esperando. Ahí vuelve a ser vital el dinero acumulado por organizaciones serias.

Para la fase de reconstrucción, se necesita mucha gente en campo que identifique exactamente los materiales requeridos y evite procesos duplicados. Donar bien no es solo un acto de generosidad, sino de responsabilidad. En momentos de crisis, la eficiencia salva tantas vidas como la empatía.

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