El arquero que murió en la cancha, un libro para leer en época de Mundial
Por estos días, leer las historias insólitas del fútbol mundial es un maravilloso plan. El periodista y escritor Nicolás Samper habló con Olímpica Stereo sobre estos relatos del fútbol y de su más reciente libro.
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Jefe de Audiencias Digitales

Cada cuatro años aparece el Mundial de Fútbol tocando a nuestras puertas. Viene cargado de recuerdos: de nombres de exfutbolistas, de épocas olvidadas, de anécdotas del colegio o la universidad, de viejos amores, de modas que pasaron de moda (valga la redundancia), de goles añejos, de ilusiones nuevas y, cómo no, de indelebles memorias al lado de los seres queridos que nos acompañaron y vivieron con nosotros los júbilos o las decepciones futbolísticas de la mayor cita orbital del deporte rey.
El Mundial siempre regresa puntual. A veces llega festivo y emotivo y otras, frío y distante, como ahora que lo hace desde Estados Unidos, que pareciera el país más antifútbol del mundo, con sus estrictas políticas migratorias, su inaguantable publicidad, las absurdas cámaras de los árbitros y sus pausas de hidratación.
Pese a esto, los relatos del balompié sobreviven: nacen y se mantienen. Se resisten al olvido. Como la historia de un arquero que murió en la cancha al atajar un penalti, declarado muerto por culpa de un balonazo en el pecho. Nicolás Samper la conoció siendo adolescente, a los 13 años, y desde entonces no lo dejó en paz. Esa obsesión, alimentada por décadas, terminó dándole título y alma a su más reciente libro: "El arquero que murió en la cancha: y otras historias asombrosas del fútbol", publicado con Penguin Random House y lanzado en la mejor coyuntura posible: la temporada del Mundial de Fútbol.
Samper, periodista deportivo con una trayectoria que incluye el reconocido "Lo que el fútbol se llevó" (2018), construyó este libro a partir de una premisa sencilla pero poderosa: el fútbol siempre será un igualador. Eso significa que en sus páginas conviven con total naturalidad un bisoño Neymar con Faustino Asprilla; también un juvenil Óscar Córdoba que le obsequia a René Higuita un suéter azul que terminará vistiendo en la final de la Libertadores… "Cuando uno se hizo hincha de un equipo de fútbol, uno se hizo hincha a partir de los relatos", afirma Samper, y esa idea vertebra todo el libro.
El proceso de selección de las historias fue tan orgánico como el juego mismo. Samper encontró buena parte de su material en los pasillos y cortes comerciales del programa de fútbol que protagoniza en televisión, escuchando a exfutbolistas contarse anécdotas entre ellos en versión resumida. Ahí, discretamente, iba apuntando. "Lo mejor es a veces callarse la boca y oír", dice. "Eso para mí es el ejercicio más valioso que tiene el periodismo." Junto a su editor Jairo Patiño, fueron seleccionando los relatos con un criterio claro: impacto, humor y curiosidad. Los tres elementos tenían que estar presentes para que una historia ganara su lugar en el libro.
Entre las anécdotas que Samper destaca, una sobresale por su carga de azar y emoción: la historia de Lucero Cortés, actriz colombiana famosa en los años 80 y 90, a quien supuestamente le pegó Óscar Ruggeri, exfutbolista de la selección Argentina, en un partido de la Selección Colombia. El episodio lo recordó Antonio Casale, periodista y excompañero de Samper, durante la pandemia, con una precisión inusual en él, mientras todos hacían radio desde sus casas. Lograron contactar a Cortés, quien atendió el teléfono con la voz agitada: acababa de salir de cuidados intensivos tras semanas hospitalizada por covid-19, y aquella era una de sus primeras llamadas. Y, sin embargo, con todo eso encima, les echó el cuento completo. Así es el libro de Samper: una sucesión de momentos en que la realidad supera con creces a la ficción.
¿Por qué leer El arquero que murió en la cancha en época de Mundial? Nicolás Samper tiene una respuesta que va más allá del marketing editorial. Para él, nadie se hizo hincha de un equipo con estadísticas de posesión ni con kilómetros recorridos por un mediocampista. "¿Quién se ha hecho hincha de un equipo con esos datos? Nadie", dice con franqueza. La gente se enamora del fútbol a través de los cuentos y las épicas: los goles que quedan en las retinas, pero también en la tradición oral, como el gol olímpico de Marcos Coll; el gol agónico de Freddy Rincón o el gol ganador del Puskas de James. Cada generación tiene su relato fundacional, y ese relato es el que los ata para siempre al juego.
Eso es, en el fondo, lo que ofrece este libro: no datos, sino memoria. No cifras, sino humanidad.
Como escribe el texto que abre estas páginas, el Mundial es un cajón lleno de recuerdos que abrimos para viajar en el tiempo y recordar quiénes éramos antes. Los Mundiales funcionan como esas páginas que doblamos por la punta para recordar por dónde íbamos.
El arquero que murió en la cancha, de Nicolás Samper, es exactamente eso: una invitación a recordar que los futbolistas son tan humanos como nosotros, que se entristecen, sufren y se divierten con pequeñas obviedades, y que sus historias, bien contadas, nos dicen tanto sobre ellos como sobre nosotros mismos.


