Poncho Zuleta considera que el vallenato se está "vulgarizando"
Una voz legendaria del folclor colombiano rompe el silencio para hacer un llamado urgente sobre el rumbo de nuestra música.
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Por: Equipo de Redacción
Redacción Digital

El vallenato, género que por décadas ha narrado con poesía las historias del Caribe colombiano, atraviesa un intenso debate sobre su rumbo. Poncho Zuleta, una de las voces más emblemáticas de este folclor, emitió un contundente comentario para alertar sobre lo que él percibe como una "degeneración" de la música de acordeón.
En un mensaje directo, el artista expresó su profunda preocupación por la dirección que toman algunas propuestas de la nueva generación, acusándolas de vulgarizar un legado cultural que se construyó sobre la elegancia, el romanticismo y el respeto. Sus palabras, amplificadas en sus redes sociales, han reavivado una conversación necesaria sobre la esencia y el futuro de este símbolo nacional.
La opinión de Poncho
Zuleta fue claro en su diagnóstico. En sus propias palabras, el vallenato es poesía e higiene, compuesto por historias sentidas y vivencias que priorizan un homenaje a la mujer, género al que describió como "lo más hermoso".
El artista contrasta esta tradición con algunas tendencias actuales que, en su lugar, optan por “echar de vaina a la mujer”, una práctica que calificó como un desacierto total. Su crítica apunta a que el género que descuida lo esencial: la composición, las metáforas del Caribe y las melodías que cuentan historias que enamoran.
Los comentarios
La publicación del video donde Zuleta expone su crítica en Instagram detonó cientos de respuestas que en su gran mayoría respaldan su postura. Los seguidores, muchos de ellos adultos que crecieron con el vallenato clásico, utilizaron los comentarios para amplificar el mensaje del artista y añadir sus propias reflexiones.
Un sentimiento de nostalgia y defensa del legado tradicional dominó la conversación, con usuarios afirmando que “el vallenato de antes era poesía cantada” y que ahora cualquier relato sin sustento se llama canción.
Los comentarios reflejan un descontento con varios aspectos de la escena actual. Varias personas criticaron la extensión y el contenido de las presentaciones en vivo, señalando que “una canción de 5 minutos la alargan a 35 minutos de brincadera y gritos”.
Otros apuntaron a la falta de formación y profundidad, con afirmaciones como que los nuevos artistas “no han escudriñado la verdadera historia” o que “la fama llega antes de los éxitos musicales”. El término “salchipapa” se repitió como un calificativo despectivo para lo que consideran una propuesta musical vacía y comercial.
La conversación se amplía
La preocupación de Poncho Zuleta no es un hecho aislado, sino que encuentra eco en otras figuras consolidadas del género. El reconocido acordeonero y tres veces Rey Vallenato, Alfredo Gutiérrez, se pronunció en términos similares Gutiérrez afirmó sin rodeos que “lo que están grabando ahora no es vallenato, es solo música tocada en acordeón”.
Criticó la homogenización en los estilos, donde si un artista joven tiene éxito, todos quieren imitarlo, sin una búsqueda propia o un conocimiento profundo de las raíces.
Este frente común de los veteranos subraya una crisis percibida en la transmisión del legado. Zuleta y Gutiérrez coinciden en que el riesgo no es la evolución, sino la sustitución de la esencia por contenidos que priorizan el impacto comercial inmediato o los “likes” en redes sociales, por encima de la calidad literaria y el sentimiento.
El llamado de Poncho Zuleta trasciende una simple queja generacional; es un alerta sobre la conservación de un patrimonio cultural inmaterial. Sus palabras, respaldadas por colegas de trayectoria y por la ferviente reacción de un público que se identifica con el vallenato de antaño, plantean una disyuntiva crucial para el género: adaptarse sin perder el alma.


