Fundación Cocha Molina graduó primera promoción de 25 técnicos instrumentistas
Entre los graduados se encuentran leyendas del folclor como Hugo Carlos Granados, el propio 'Cocha' Molina y el Rey Vallenato 2026.
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Por: Erika Mesa Díaz
Creativa Digital

La Fundación Cocha Molina celebró un hito para el folclor vallenato con la graduación de su primera cohorte de 25 técnicos instrumentistas. La ceremonia tuvo lugar el 27 de agosto en Valledupar y contó con la presencia de autoridades nacionales, regionales y académicas. Este evento marcó el inicio de un proyecto educativo que busca dignificar la labor del músico colombiano mediante la formalización de sus conocimientos empíricos.
La formación técnica ofrecida por la fundación incluyó un proceso integral con competencias clave como teoría de la música, armonía básica, solfeo, entrenamiento auditivo y acordeón diatónico. Los graduandos recibieron una instrucción que combinó la tradición oral con los fundamentos académicos de la música. Esta iniciativa representa un puente entre el conocimiento popular y la educación formal en el ámbito musical.
La ceremonia de graduación reunió a figuras emblemáticas del vallenato y contó con un respaldo institucional de alto nivel. Estuvieron presentes la viceministra de las Culturas, las Artes y los Saberes, Ana María Abello; el alcalde de Valledupar, Ernesto Orozco; y la gestora social del municipio, Milena Serrano. También asistieron rectores de universidades locales como la Universidad Popular del Cesar y la Universidad Simón Bolívar, junto con representantes de la Gobernación del Cesar y el Comandante del Departamento de Policía Cesar.
Graduados ilustres
La primera promoción de egresados reunió a auténticas joyas vivas de la música vallenata, entre las cuales se destacan integrantes de agrupaciones insignia como la de Poncho Zuleta y el propio 'Cocha' Molina. En un mismo espacio confluyeron la maestría y el ejemplo al recibir su título académico Reyes de Reyes como Hugo Carlos Granados y el propio Gonzalo Arturo 'Cocha' Molina. También recibieron su certificación Reyes Vallenatos como Chemita Ramos, Saúl Lallemand y el Rey Vallenato 2026, José Juan Camilo Guerra 'Morocho'.
La generación de graduados incluyó a leyendas con más de 50 años de trayectoria, como el gran cajero Augusto Guerra, conocido en el mundo musical como 'Guerrita'. Estos músicos, que han dedicado su vida a la interpretación y difusión del vallenato, decidieron apostar por la formación académica para validar sus conocimientos. La presencia de estas figuras consolidadas en el aula envió un mensaje claro sobre la importancia de la preparación continua en el oficio musical.
Julieth Peraza, gestora cultural y cofundadora de la Fundación Cocha Molina, destacó la magnitud de este logro y señaló que el proyecto nace para dignificar al músico colombiano. La iniciativa busca unir la sabiduría empírica de los intérpretes con la formación académica formal, creando así un nuevo estándar en la educación musical del país. Por su parte, el maestro 'Cocha' Molina, quien también se graduó junto a sus colegas, reafirmó la importancia de este paso histórico para el folclor.
La misión institucional: preservar la parranda vallenata
En el marco de la ceremonia, la Fundación Cocha Molina elevó una petición pública al Ministerio de Cultura para iniciar un proceso colectivo que reconozca y salvaguarde la Parranda Vallenata como patrimonio. La solicitud se realizó en presencia de la viceministra Ana María Abello, a quien se planteó la necesidad de contar con orientación y acompañamiento técnico para investigar, documentar y garantizar la participación comunitaria en este proceso. La fundación destacó que la parranda es el núcleo sociocultural del vallenato y el origen histórico de la creación musical.
La institución explicó que la parranda funciona como una escuela no formal donde se transmite el respeto por la tradición musical. Este espacio de encuentro comunitario ha sido fundamental para la preservación del vallenato a lo largo de las generaciones. El reconocimiento oficial permitiría asegurar que las futuras generaciones sigan encontrándose alrededor de la música, manteniendo vivo el legado cultural que caracteriza a la región del Cesar.
Como parte de su expansión educativa, la fundación anunció el inicio del trabajo conjunto con la Universidad Popular del Cesar (UPC). La rectora Ana Maya confirmó que la vía más viable para esta alianza es aplicar la política de reconocimiento de saberes, trazando una ruta de homologación para que los estudiantes técnicos ingresen al programa universitario de música. La rectora asumió el compromiso de impulsar un protocolo en un plazo de seis meses, y ambas instituciones ya trabajan activamente en esta meta.
La fundación avanza en su preparación para convertirse en la Fundación Universitaria Cocha Molina, con el propósito de educar a jóvenes, adultos y a todo aquel que desee salvaguardar el legado del vallenato. A corto y mediano plazo, serán 50 los músicos que recibirán este reconocimiento académico. A través de estas iniciativas educativas, la fundación busca cerrar brechas sociales y generar oportunidades reales de desarrollo para la población colombiana.
La primera graduación de la Fundación Cocha Molina representa un paso trascendental para el reconocimiento y la profesionalización del músico vallenato en Colombia. Este logro no solo dignifica el oficio de los intérpretes, sino que también sienta las bases para la preservación de una tradición cultural que ha dado identidad a la región del Cesar. La alianza con instituciones académicas y el llamado al Ministerio de Cultura demuestran el compromiso de la fundación con la salvaguarda del patrimonio musical colombiano.
El proyecto educativo impulsado por la Fundación Cocha Molina abre nuevas posibilidades para las futuras generaciones de músicos, quienes podrán acceder a una formación que combina la tradición oral con los conocimientos académicos. La iniciativa de convertir la institución en una fundación universitaria permitirá ampliar la cobertura y el impacto de estos programas educativos en todo el país. Este modelo de formación integral reconoce el valor del conocimiento empírico y lo complementa con las herramientas teóricas necesarias para el desarrollo profesional.
El reconocimiento y la salvaguarda de la Parranda Vallenata como patrimonio cultural se perfilan como el siguiente gran desafío para la fundación y para todas las instituciones comprometidas con la cultura colombiana. La documentación y la investigación de esta tradición asegurarán que las futuras generaciones puedan conocer y valorar este legado. Con esta primera promoción de graduados, la Fundación Cocha Molina demuestra que la educación es el camino más efectivo para preservar y enriquecer el folclor del país.


