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Cinco años sin Jorge Oñate: el cantor que transformó el vallenato y sigue vivo en La Paz

El “Jilguero de América” cambió el papel del cantante en el género y dejó más de 250 clásicos. Su tierra natal lo honra con una jornada que reafirma su legado.

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Por: Equipo de Redacción

Redacción Digital

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Jorge Oñate no solo cantó historias. Cambió la estructura del género, dignificó la figura del intérprete y defendió la autenticidad del folclor. Foto: IG @lastadalia

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El 28 de febrero de 2021 el vallenato quedó en silencio. Ese día partió Jorge Oñate, cuando aún soñaba con el homenaje que recibiría en el Festival de la Leyenda Vallenata. La noticia recorrió el país y golpeó con fuerza a La Paz, Cesar, su tierra natal.

Cinco años después, su nombre sigue intacto en la memoria colectiva. No solo por la potencia de su voz, sino por el papel que asumió en una época en la que el acordeonero dominaba la escena. Oñate cambió esa historia.

El llamado “Jilguero de América” se convirtió en referente del canto solista. Abrió un camino que consolidó la figura del cantante como protagonista del espectáculo vallenato. Su carrera superó los 50 años y dejó más de 250 clásicos grabados.


El hombre que partió en dos la historia del Festival Vallenato

En 1972, Jorge Oñate marcó un hito en el Festival de la Leyenda Vallenata. Ese año se coronó Rey Vallenato el acordeonero Miguel López, pero fue Oñate quien se llevó la atención al interpretar los cuatro aires exigidos en el certamen.

Cantó el paseo ‘Qué dolor’, de Luis Enrique Martínez; el merengue ‘Dina López’, de Vicente Munive; el son ‘Riqueza no es la plata’, de Pacho Rada; y la puya ‘La vieja Gabriela’, de Juan Muñoz. Desde entonces, el rol del cantante cambió para siempre.

A partir de esa noche, el público entendió que el intérprete también podía ser figura central. El cantor dejó de ser acompañante. Se convirtió en ídolo.


La voz que acompañó a los reyes

Jorge Oñate fue el cantante que más grabó con Reyes Vallenatos. Su voz se unió al acordeón de Miguel López, Colacho Mendoza, Álvaro López, Raúl “El Chiche” Martínez, Cocha Molina y Julián Rojas, entre otros.

También construyó páginas memorables junto a Emiliano Zuleta Díaz y Juancho Rois. Con este último consolidó una etapa dorada. Canciones como ‘Mujer marchita’, ‘Lloraré’, ‘Ruiseñor de mi Valle’, ‘Calma mi melancolía’, ‘Dime por qué’ y ‘El cariño de mi pueblo’ forman parte del ADN del vallenato moderno.

En los años 80 y 90, su nombre lideró el auge del género en Colombia. Compartió época con Rafael Orozco, Poncho Zuleta, Otto Serge y Diomedes Díaz. Fue una generación que llevó el vallenato a los grandes escenarios y lo convirtió en fenómeno nacional.


“Nunca me he salido de la autenticidad”

Cuando le preguntaban por el secreto de su vigencia, Oñate hablaba de disciplina, familia y respeto por el folclor. Repetía una idea con firmeza: el vallenato podía crecer sin perder sus raíces.

“Cuando nací el vallenato no era comercial. Después se volvió comercial, pero mantuvo su esencia. Nunca me he salido de la autenticidad”, afirmó en una entrevista.

Esa coherencia le permitió recibir 25 Discos de Oro, siete de Platino, seis de Doble Platino, un Súper Congo de Oro y el Grammy Latino a la Excelencia Musical en 2010. Reconocimientos que respaldan una trayectoria sólida y respetada.


La canción que quedó en el aire

En enero de 2020, el compositor Hernán Gómez Barrios le entregó ‘La voz del Jilguero’. Oñate prometió grabarla. La pandemia y la enfermedad lo impidieron.

Los versos quedaron como despedida anticipada. “Un Jilguero el que trinaba sin cesar…”, dice la letra. Hoy suenan como crónica de una vida que redefinió el canto vallenato.


La Paz honra a su mayor patrimonio cultural

Este 28 de febrero, el municipio de La Paz, Cesar, conmemora el quinto aniversario de su fallecimiento con una programación especial. La jornada inicia con una misa mayor y continúa con actos protocolarios y actividades culturales.

La Casa de la Cultura Manuel Moscote Mejía se suma a la agenda con presentaciones artísticas. Uno de los momentos centrales será la participación musical de sus hijos: José Jorge, Jorge Luis, Jorge Antonio y Jorge Daniel Oñate, quienes interpretarán el repertorio de su padre.

El alcalde Wilson Rincón Álvarez encabezará la ofrenda floral y la lectura de decretos. Además, se anunciarán obras conmemorativas como un busto y una escultura en su honor.

La administración municipal trabaja en un acuerdo que permita institucionalizar la fecha de su nacimiento y fallecimiento. El objetivo es garantizar recursos anuales para mantener viva su memoria.


Un legado que no se apaga

Nancy Zuleta, su esposa, lo dijo en medio del dolor: “Lo único que no puede morir es el legado dejado por Jorge Oñate”. Cinco años después, la frase cobra sentido.

Sus canciones aún suenan en emisoras, parrandas y festivales. Su voz acompaña nuevas generaciones que descubren en sus interpretaciones la fuerza del vallenato tradicional.

Jorge Oñate no solo cantó historias. Cambió la estructura del género, dignificó la figura del intérprete y defendió la autenticidad del folclor.

La Paz lo honra. Colombia lo recuerda. Y el vallenato, cada vez que suena un acordeón, confirma que el Jilguero de América sigue vivo.


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