Día del Locutor: ¿Por qué es un legado indestructible en Colombia?
Mientras existan historias que contar, la locución seguirá siendo el vínculo más íntimo entre la radio y el ciudadano.
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Por: Juan Manuel Arias Montenegro
Creativo Digital

Cada 24 de marzo, las frecuencias radiales de Colombia se visten de gala. No es un día cualquiera, es el Día del Locutor, una fecha que rinde homenaje a quienes, con el poder de su garganta, informan, inspiran y acompañan.
La celebración tiene un origen místico y profundo, pues se conmemora en honor a San Gabriel Arcángel, el "patrono de los locutores", que según la tradición anunció la noticia más trascendental de la historia cristiana.
En pleno 2026, ante el auge de la Inteligencia Artificial y las plataformas digitales, muchos se preguntan si el oficio está en riesgo. Para despejar dudas, los locutores de Olímpica Stereo Bogotá alzaron su voz y explicaron por qué esta profesión no solo sobrevivirá, sino que es una necesidad humana fundamental.
Pasión sobre oficio
Para Romeo, la respuesta es simple pero contundente: la locución no es un trabajo, es una forma de vida: "La locución no es un oficio, es una pasión. Todos los locutores en Colombia y en el mundo trabajan es por pasión, no por cumplir un compromiso". Es ese fuego interno el que permite que, tras el micrófono, se perciba una energía que ninguna máquina puede replicar. Cuando hay pasión, hay conexión, y esa es la primera barrera contra la extinción.

El poder de la imaginación
Uno de los argumentos más románticos y poderosos llegó de Cristian CJ Calderón, que destacó la capacidad de la radio para "teletransportar" al oyente. A diferencia de la televisión, que entrega la imagen terminada, la locución obliga al cerebro a crear.
"La radio te pone a imaginar voces, rostros y lugares, te hace sentir cosas que la televisión no, porque te hace llorar o reír a través de lo que tú construyes en tu mente", explicó Calderón, que recordó la magia de las radionovelas. Esta capacidad de generar un "teatro mental" es un vínculo íntimo entre locutor y oyente que sigue vigente.

Compañía en la Colombia profunda y la inmediatez
Saira Rubio y el Cacha Olímpica coincidieron en un punto vital: la función social y geográfica de la radio. En un país con una geografía tan compleja como Colombia, donde aún existen veredas sin internet ni señal de celular, la radio sigue siendo la única ventana al mundo: "La única compañía que encuentran los campesinos son las ondas de radio", señaló Saira.
Por su parte, Cacha resaltó la inmediatez, pues ante un accidente o una noticia de último minuto, el conductor que va al volante o el ciudadano que no maneja redes sociales depende exclusivamente del radio: "Siempre habrá algo que informar y promocionar, y siempre habrá alguien pendiente de lo que diga un pregonero o un locutor".

El audio como necesidad humana
Para Javier Ávila, la radio es tan inmortal como el sentido del oído: "Desde que existan oídos, existe la radio", sentenció. Ávila defiende que la radio es la madre del actual fenómeno del podcast, el cual existe gracias a la técnica y conexión que locutores como Juan Harvey Caicedo perfeccionaron hace décadas.
En Latinoamérica, la radio no es un lujo, es una "primera necesidad" de acompañamiento que llena los vacíos de la soledad y los trayectos largos.

El factor humano frente a la Inteligencia Artificial
Finalmente, Perilla puso el dedo en la llaga de la modernidad: lo que la IA no puede hacer. La radio conecta con la realidad cotidiana, con el ánimo y la motivación de las personas: "Se necesita una voz para proyectar ánimo. Eso es algo que la inteligencia artificial no puede hacer", concluyó. El locutor no solo entrega datos; entrega calor humano, una vibración que resuena en el estado de ánimo de quien escucha.

Por lo tanto, mientras existan historias que contar, canciones que tocar y personas que necesiten sentirse acompañadas, la locución seguirá siendo el alma de la comunicación en Colombia.


