"Pedazo de acordeón": el libro que reivindica el vallenato como patrimonio de todos los colombianos
El periodista y escritor Gustavo Caraballo presentó en el Festival Vallenato al Parque 2026 su libro, una obra que defiende el vallenato como patrimonio inmaterial de la humanidad y pilar de la identidad nacional.
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Por: Juan Manuel Arias Montenegro
Creativo Digital

Este sábado 22 y domingo 23 de agosto, el parque Simón Bolívar de Bogotá se convirtió en el epicentro del folclore nacional con la segunda edición del Festival Vallenato al Parque 2026.
Entre grandes exponentes del género, nuevos talentos y artistas distritales, el evento demostró una vez más que el vallenato no solo vive, sino que se expande con fuerza en la capital del país; sin embargo, entre las presentaciones musicales, una voz literaria llamó la atención de los asistentes: la del periodista y magíster en creación literaria Gustavo Caraballo, que aprovechó el escenario para presentar su libro Pedazo de acordeón y otros relatos vallenatos y reflexionar sobre el futuro del género.
Una apuesta por preservar la identidad cultural
En diálogo con Olímpica Stereo, Caraballo defendió con pasión el vallenato como uno de los pilares de la identidad colombiana: "Después de la cumbia, es el género que más nos ha representado afuera, por el que más nos reconocen", afirmó el escritor, recordando que, curiosamente, este folclore nació con un instrumento vienés: el acordeón.
Según Caraballo, ese instrumento "encontró su nicho en Colombia y nos dio una identidad cultural tan fuerte que escuchamos vallenatos desde Barranquilla hasta Leticia". Para él, la riqueza del género no solo está en su música, sino en su capacidad de condensar tradiciones orales, gastronómicas y costumbristas que atesoran la cultura nacional.
El autor también enfatizó que el vallenato es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, un estatus que obliga a las nuevas generaciones a cuidarlo y preservarlo: "Tenemos que cuidar el vallenato cien años más, doscientos años más, porque no sabemos qué va a pasar".
El vallenato no tiene fronteras regionales
Uno de los ejes centrales de la conversación fue la legitimidad de un bogotano, o un "rolo", para escribir sobre vallenato. Caraballo desmontó con solvencia cualquier prejuicio regionalista: "Hay un dicho en la costa que dicen que para corronchos los cachacos", respondió, citando ejemplos contundentes: el primer gobernador del César, Alfonso López, fue un gran impulsor del Festival Vallenato; Beto Jamaica, rey vallenato, es rolo; y Julián Mojica, figura del género, es boyacense: "El vallenato es colombiano, nos pertenece a todos", sentenció el autor, que invitó a que el género trascienda también hacia la literatura, el cine y las series.
Entre la tradición y la transición
Caraballo rechazó la idea de que el vallenato atraviese una crisis: "Simplemente está en una transición", aclaró, explicando que el género siempre ha vivido procesos de cambio y que no se le puede exigir a los artistas actuales que hagan lo que se hacía hace ciento veinte años.

No obstante, llamó a los músicos y compositores a innovar con responsabilidad, alertando sobre los riesgos de dejarse "contaminar" por la inteligencia artificial, que a su juicio puede mermar la autenticidad del folclore: "Hay talento, hay compositores muy talentosos, hay que darles el espacio", insistió.
Proyectos futuros y un llamado a la lectura
Además de su actual obra, disponible en la librería Cultivo Libros de Chapinero, Caraballo adelantó que trabaja en una segunda entrega de Pedazo de acordeón, esta vez enfocada en la "transición moderna" del vallenato: el momento en que los juglares pasaron a un segundo plano y surgieron figuras como Diomedes Díaz, Jorge Oñate y el Binomio de Oro. Con este proyecto, el autor busca documentar cómo el género se reinventó sin perder su esencia.
Por último, Gustavo Caraballo dejó un mensaje claro: el vallenato le ha cantado a la amistad, al conflicto, al deporte, a la familia, a la alegría y a la tristeza. Por eso, concluyó con una invitación que resuena más allá del parque Simón Bolívar: "Seguir trabajando día a día para que tengamos mucho vallenato por siempre".


