Silvio Brito engalana la "Casa del Vallenato": un viaje a la esencia del folclor en el 59° Festival de la Leyenda Vallenata
La "Voz de Oro" inaugura el escenario de "Olímpica Stereo" en la plaza Alfonso López en Valledupar.
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Por: Juan Manuel Arias Montenegro
Creativo Digital

En el contexto de la edición 59 del Festival de la Leyenda Vallenata, Olímpica Stereo ha consolidado su dominio radial con la inauguración de la Casa del Vallenato, que más que una cabina de cristal, este espacio se ha convertido en el epicentro donde los mitos de la música cobran vida, permitiendo a los oyentes entender la génesis de nuestro folclor a través de sus protagonistas.
Uno de los momentos más memorables de la jornada fue la visita del "Voz de Oro del Vallenato", Silvio Brito. En una conversación íntima con Frank Solano, Dalia Bernal y Javier Fernández Maestre, el maestro no solo deleitó con su prodigiosa voz, sino que desglosó historias inéditas de una época dorada que marcó un antes y un después en la industria musical colombiana.
El epicentro de una hermandad musical
Durante la entrevista, Brito recordó con nostalgia su etapa en Barranquilla, ciudad que en los años 70 y 80 se convirtió en el laboratorio de los grandes éxitos vallenatos.
Fue allí donde su carrera se entrelazó con la de Rafael Orozco y el Binomio de Oro*, pues aunque la prensa de la época intentaba alimentar una rivalidad, el maestro aclaró que lo que existía era una profunda "hermandad de conjuntos".
"Eramos dos conjuntos hermanos. Grabábamos canciones simultáneamente; algunas las grababa Rafa y otras yo, pero siempre hermanados", relató Brito.
El cantante recordó cómo su llegada a la "Puerta de Oro" fue fruto de la casualidad y el carácter, tras decidir no seguir las directrices de Rafael Escalona y apostar por su propio camino junto a un joven prodigio: el Pangue Maestre, que siendo menor de edad ya demostraba una maestría superior a cualquier adulto.
El himno que no conoce fronteras
Uno de los puntos álgidos de la charla fue la conmemoración de los 40 años de Ausencia Sentimental, el himno oficial del festival que, en la voz de Silvio Brito, se ha vuelto inmortal. El maestro confesó que es una pieza "obligada" en cualquier escenario del mundo.
"Es una de las canciones que no podemos dejar de cantar en ninguna presentación, porque la gente no se aguanta. Por eso, casi siempre abro mis conciertos con ella", afirmó entre risas.
Además, destacó éxitos como Llegaste a mí y Huella de un recuerdo, piezas que, gracias a la visión de compositores como Roberto Calderón, abrieron las puertas del mercado del interior del país, especialmente en Medellín y Bogotá.
El fenómeno de las redes y el valor de lo clásico
Brito también se refirió al resurgimiento de su éxito Me quito el nombre, que ha vuelto a ser tendencia gracias a las nuevas generaciones en plataformas como TikTok; no obstante, el renacer de estas piezas también se debe a la labor de Olímpica Stereo de reactivar los clásicos que definieron el género.
Un llamado a la tradición en el Parque de la Leyenda
Hacia el final del encuentro, se tocó un tema sensible para los artistas de la "vieja guardia": la dificultad de contratación en los grandes escenarios actuales de Valledupar, pues, a pesar de ser una figura representativa, Brito señaló que el panorama ha cambiado con la llegada de nuevos empresarios.
Sin embargo, como bien anotó Frank Solano, Silvio Brito no necesita "Plan B", pues su legado está blindado por un público que corea sus canciones de principio a fin.
El maestro se despidió con un sentido a capela de Me quito el nombre, reafirmando que, a sus años, sigue teniendo "mucha cuerda" y que la primavera de su alma sigue floreciendo en cada nota.
La "Casa del Vallenato" continuará su transmisión durante todo el festival, recibiendo a las figuras que, como Silvio Brito, mantienen viva la llama de un folclor que es patrimonio de la humanidad.


