La unión de la comunidad para construir un dique artesanal en Córdoba
Bajo el sol intermitente y las lluvias persistentes, un grupo de voluntarios en Lorica libró una batalla contra el tiempo y la naturaleza.
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Por: Valeria Pejendino
Creativa Digital

En el corazón rural de Lorica, Córdoba, se escribió una historia de resiliencia y solidaridad durante quince días intensos. La ruptura de un tramo de 150 metros en las orillas del río Sinú desencadenó una emergencia que amenazó viviendas, cultivos y caminos; sin embargo, también desató una respuesta comunitaria sin precedentes.
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La emergencia que unió a una comunidad
El río Sinú, vital para la región, se convirtió en una amenaza tras la apertura de un boquete de 150 metros que permitió el paso descontrolado del agua hacia zonas pobladas. Según el reporte de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), decenas de familias de las veredas Cotocá Arriba y Nueva Colombia quedaron en riesgo; no obstante, la comunidad no esperó a que la ayuda institucional llegara, sino que se organizó de inmediato.
En videos que circularon en redes sociales, se observó a vecinos mientras cargaban lonas llenas de arena, maderas y estacas, se propusieron trabajar en turnos para construir un dique artesanal. Mientras unos cavaban y levantaban estructuras, un grupo de mujeres preparaba alimentos para mantener las energías de los voluntarios. Cada tarea, por pequeña que pareciera, fue esencial para contener el avance del agua.
De lo comunitario a lo institucional: una respuesta coordinada
El esfuerzo inicial fue completamente comunitario, pero la magnitud del boquete y las lluvias persistentes exigieron mayores recursos. Con el paso de los días, más de 50 integrantes de la Policía Nacional, Cruz Roja, Bomberos, Defensa Civil, Armada Nacional y la Alcaldía de Lorica se unieron a las labores. La coordinación de la Ungrd permitió acelerar el cierre del boquete y proteger a las familias afectadas.
En conjunto, lograron movilizar entre 500 y 1.000 bultos de arena diarios, lo que consolidó una estructura provisional que, aunque temporal, controló el paso del agua. Este trabajo colaborativo no solo mitigó el riesgo, sino que demostró el poder de la cooperación entre la comunidad y las instituciones.
Juntos protegemos a Córdoba. Ya completamos 18 días de trabajo continuo construyendo un jarillón con cientos de costales llenos de arena para contener el agua y prevenir las inundaciones en Córdoba. Gracias a la labor articulada entre la comunidad y entidades del
El clima adverso y la perseverancia
Febrero trajo consigo un frente frío que incrementó las lluvias en la región Caribe, hecho que elevó los caudales del Sinú y complicó las labores. A pesar de las condiciones climáticas adversas, los voluntarios y las entidades operativas persistieron. Así, la construcción del dique artesanal se convirtió en un símbolo de resistencia y esperanza para las familias de Lorica.
El apoyo del Gobierno y las entidades del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres fue clave para reforzar la estructura y prevenir mayores inundaciones. Aunque el riesgo sigue latente, la comunidad demostró que, ante la emergencia, la unión hace la fuerza.
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Una lección de solidaridad
La historia de Lorica es un ejemplo de cómo la solidaridad y la organización comunitaria pueden marcar la diferencia en momentos críticos. Aunque la estructura construida es provisional, el esfuerzo colectivo logró proteger a decenas de familias y sentar un precedente de acción inmediata. Este caso también resalta la importancia de la coordinación entre los ciudadanos y el Estado para enfrentar las crisis.
Mientras el río Sinú sigue su curso, la comunidad de Lorica demuestra que, incluso ante la adversidad, es posible construir soluciones con determinación y trabajo en equipo.


