Fiesta en cárcel de Itagüí: análisis legal sobre el papel de los artistas en la polémica
El análisis del abogado Alberto Páez pone el foco en los vacíos del sistema penitenciario y en el papel que tendrían los invitados en medio del escándalo que involucra al cantante vallenato.
Publicado:

Creativa Digital

La controversia por la presunta fiesta dentro de la cárcel de Itagüí sigue dando de qué hablar en el Colombia. Todo estalló luego de que se conocieran videos e imágenes del evento realizado en este centro penitenciario de máxima seguridad, donde habría participado el cantante vallenato Nelson Velásquez. El caso tomó fuerza tras publicaciones de la concejal de Medellín, Claudia Carrasquilla; lo que generó indignación por los aparentes privilegios dentro de una prisión.
En medio del debate, el abogado Alberto Páez se refirió al tema y explicó que más allá del escándalo mediático, lo ocurrido refleja un problema estructural del sistema penitenciario en Colombia. Además, señaló que el caso no debe simplificarse únicamente en la presencia del artista, sino analizarse desde varios ángulos legales que incluyen la contratación, el pago y el comportamiento durante el evento.
La responsabilidad del artista: entre la buena fe y el conocimiento del contexto
Según el análisis del jurista, uno de los primeros puntos a revisar es la forma en la que el artista fue contratado. En Colombia rige el principio de buena fe, lo que implica que, si Nelson Velásquez fue contactado a través de canales habituales como intermediarios o managers, no tendría la obligación inicial de verificar permisos institucionales.
Sin embargo, la situación cambia si, estando en el lugar, el artista percibe irregularidades como consumo de licor, presencia de invitados externos o falta de control. En ese momento, explicó Páez, existiría un deber de abstenerse de participar. De lo contrario, podría abrirse un debate jurídico sobre si hubo aceptación del riesgo al continuar en una actividad ilegal.
Un problema estructural que va más allá del escándalo
El abogado también fue enfático en que este caso evidencia fallas históricas del sistema penitenciario colombiano. Indicó que, aunque no es la primera vez que se presentan eventos con artistas en cárceles, estos deben estar debidamente autorizados por las autoridades y cumplir con protocolos claros, algo que al parecer no ocurrió en este caso.
Finalmente, Páez advirtió que la responsabilidad no recaería únicamente en los artistas, sino también en los funcionarios encargados del control del establecimiento, quienes tendrían que responder por posibles irregularidades. Mientras tanto, el escándalo ya ha tenido efectos en otros escenarios, como la suspensión temporal de diálogos en el marco de la política de paz total, reavivando la discusión sobre los beneficios otorgados a estructuras criminales en el país.


