Brain rot: el cansancio digital que inquieta a una generación conectada y cómo sobrellevarlo
El exceso de pantallas afecta la memoria y la concentración. La ciencia advierte que el equilibrio digital es posible y que breves pausas mejoran la claridad mental.
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Por: Equipo de Redacción
Redacción Digital

Despiertan agotados, olvidan lo que acaban de leer y sienten la mente saturada, incluso sin haber salido de casa. Para muchos jóvenes de la Generación Z, esta sensación se volvió parte de la rutina diaria.
No se trata de pereza ni de falta de motivación. Detrás de este desgaste silencioso aparece un fenómeno cada vez más estudiado: el brain rot digital, una fatiga mental asociada al consumo constante de pantallas y estímulos rápidos.
La hiperconectividad transformó la forma de informarse, entretenerse y relacionarse. Lo que parecía una ventaja hoy plantea preguntas urgentes sobre el bienestar mental.
¿Qué es el brain rot y por qué genera preocupación?
El término brain rot, traducido como “podredumbre cerebral”, fue elegido como Palabra del Año 2024 por Oxford. Aunque surgió como una broma entre usuarios de redes sociales, hoy describe un deterioro real de las capacidades mentales.
Oxford lo define como el desgaste del estado mental e intelectual causado por la exposición constante a contenido digital trivial o poco desafiante. Su uso aumentó más de un 230 % entre 2023 y 2024, reflejo de una inquietud global.
No es solo una palabra viral: es el síntoma de una relación desequilibrada con la tecnología.
Generación Z: crecer conectados, pensar saturados
Más de 70 millones de jóvenes nacidos entre 1997 y 2012 crecieron en un entorno digital permanente. Según datos citados por National Geographic, un usuario promedio de esta generación pasa más de seis horas diarias en plataformas como TikTok, YouTube o Instagram.
Este consumo continuo favorece prácticas como el doomscrolling, una navegación compulsiva por contenido negativo o irrelevante. Aunque parece inofensivo, este hábito incrementa el agotamiento mental y reduce la capacidad de concentración prolongada.
La ciencia enciende las alertas
La preocupación no se limita a percepciones personales. Un informe del Pew Research Center señala que los adultos jóvenes son los más dependientes del teléfono inteligente.
A esto se suma una revisión de la American Psychological Association, que analizó 71 estudios y vinculó el consumo excesivo de videos cortos con una disminución directa de las funciones cognitivas.
El neurocientífico Earl Miller, del MIT, advierte que el cerebro humano no está preparado para procesar tal volumen de información. La sobrecarga constante agota los recursos mentales y afecta la memoria, la atención y el pensamiento crítico.
¿Un envejecimiento cerebral acelerado?
La profesora Amanda Elton, de la Universidad de Florida, sostiene que el impacto de la tecnología es mayor durante etapas de desarrollo cerebral. Según sus investigaciones, el brain rot se asemeja a un envejecimiento cognitivo prematuro más que a una lesión puntual.
Otros estudios, como uno publicado en Nature, muestran que personas con estados de salud mental frágiles tienden a consumir contenido de baja calidad con mayor frecuencia. Se crea así un ciclo en el que el deterioro cognitivo y el aislamiento digital se refuerzan.
Menos pantallas, más pausas: el auge del detox digital
Frente a este panorama, muchos jóvenes comienzan a buscar equilibrio. Las rutinas offline, los espacios sin tecnología y las reglas personales para usar redes sociales ganan terreno.
Un estudio publicado en Behavioral Sciences demostró que dos semanas de desintoxicación digital mejoran la claridad mental, reducen el estrés y aumentan la productividad.
Especialistas coinciden en que el objetivo no es abandonar la tecnología, sino aprender a usarla con límites claros y conscientes.
Actividades simples que ayudan a reconectar
Earl Miller destaca que la interacción social fuera del entorno digital estimula el cerebro y fortalece las funciones ejecutivas. Actividades como los juegos de mesa activan el córtex prefrontal, responsable de la concentración y la resolución de problemas.
Por su parte, Gary Small, jefe de psiquiatría y salud conductual en la Hackensack Meridian School of Medicine, recomienda reservar tiempo para la lectura, la música o la escritura. Estas prácticas entrenan la atención y mejoran la flexibilidad mental.
Cuidar la mente en la era del scroll infinito
La clave está en fijar metas personales fuera del entorno digital y programar pausas intencionales durante el día. Incluso unos minutos lejos del celular pueden marcar la diferencia.
La Generación Z empieza a liderar un cambio silencioso. Cuestiona la hiperconexión, reconoce el desgaste mental y abre una conversación necesaria: cuidar la salud mental también implica aprender a desconectarse.
En la era del scroll infinito, cada pausa cuenta.


