"El poder de creer": transformar la realidad desde la confianza y la fe en algo superior

Tras el éxito de su best seller "El poder de quererte", la psicóloga chilena presenta su tercer libro, una obra que combina reflexiones personales con herramientas prácticas para descubrir el poder personal incluso en los momentos de mayor vulnerabilidad.

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Juan Manuel Arias Montenegro

Por: Juan Manuel Arias Montenegro

Creativo Digital

María Paz Blanco
En su nuevo libro, la autora ofrece ejercicios concretos para reconocer convicciones limitantes, contrastarlas con evidencia y sustituirlas por creencias que impulsen el crecimiento personal y el bienestar cotidiano - crédito montaje Olímpica Stereo

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María Paz Blanco vuelve a las librerías con una propuesta que llega en un momento de ansiedad colectiva e inmediatez compulsiva. Su nuevo libro, El poder de creer. Aprende a confiar y a descubrir tu poder personal para crear tu propia realidad, publicado por Planeta, es la tercera entrega de una trayectoria literaria que ya consolidó a la autora como una de las principales voces en autoestima y bienestar en el mundo hispano.

La invitación es clara: transformar la realidad con el poder de creer, confiar en la capacidad de sanar, de crecer y entregarse a algo que es más grande que uno mismo.

En las páginas de la obra, la escritora comparte reflexiones personales que surgen de su propia experiencia de vida, junto a herramientas prácticas que demuestran la importancia de creer en algo superior cuando no podemos ver con claridad el camino.

La ruta no es perfecta, advierte Blanco, pero es precisamente en esos momentos de vulnerabilidad cuando se descubre el verdadero poder personal. Un libro que invita a silenciar el ruido exterior, abrazar el propio despertar y recordar quiénes somos.

Herramientas para trabajar las creencias limitantes

Uno de los ejes centrales del libro es el trabajo con las creencias que nos detienen. Para la autora, este proceso no es sencillo ni se resuelve con fórmulas mágicas, dado que cuesta identificar aquello que limita, pues llevamos décadas viviendo desde ciertas convicciones que, para nosotros, son simplemente "la forma en que es la vida".

El primer paso, propone Blanco, es reconocer: "Uno no puede trabajar lo que no reconoce que tiene". Entre los ejercicios que comparte en el libro está el de completar frases del tipo "yo creo que…, pero…", que revelan las contradicciones internas: queremos algo, pero al mismo tiempo pensamos lo contrario.

También sugiere un ejercicio de contraste entre "quién soy hoy" y la versión de uno mismo que anhelamos ser, para identificar las brechas y distinguir las creencias limitantes de las potenciadoras, estas últimas dignas de alimentarse como a una planta.

El proceso continúa con desafiar las creencias limitantes: buscar evidencia, contrastarla con datos duros y reconocer que el cerebro tiende a quedarse con lo negativo por sesgo de negatividad, magnificando un par de hechos dolorosos hasta convertirlos en una verdad absoluta.

Después viene sustituir la creencia por una transformadora, cambiar el proceso de pensamiento, porque todo proceso creativo parte de una idea: pensamiento, palabra y acción, y finalmente comportarse como la persona que ya sostiene esa nueva creencia, hasta crear "un nuevo caminito en el cerebro", como senderos que se abren en un bosque.

La paciencia en tiempos de inmediatez

La autora dedica una reflexión amplia a la cultura de la velocidad. En un mundo donde los audios se escuchan acelerados, los videos deben durar segundos y la comida llega con un clic, hemos perdido, advierte, "el enamorarnos del proceso, que es tan bello". Todo en la vida tiene un tiempo, un ciclo: estamos en el vientre nueve meses, una semilla tarda en germinar.

Su analogía favorita es el bambú japonés: tarda siete años desde que se planta la semilla en crecer hacia arriba, porque todo ese tiempo lo dedica a echar raíces; una vez que empieza a crecer, alcanza seis metros de altura en solo cuatro meses. La paciencia, explica, no es dejar pasar el tiempo, sino saber qué hacer con el tiempo que pasa.

La conexión con el presente es otro pilar del libro: si la mente se va al futuro, nos llenamos de ansiedad anticipando problemas que solo existen en la imaginación; si se va al pasado, nos hundimos en la tristeza o el reproche. Ninguno de esos estados, advierte la psicóloga, nos permite disfrutar lo que tenemos hoy.

Rendirse no es tirar la toalla

Blanco propone resignificar el concepto de rendición. En la dedicatoria del libro deja escrito "rendirme a Dios", una frase que algunos lectores creyeron errada.

Para ella, rendirse no es abandonar, sino actuar con todo lo que uno tiene y, al mismo tiempo, entregar el resultado: "Estoy haciendo todo para que ocurra, pero te lo entrego".

Esta filosofía nace de su propia experiencia como madre de Santi, su hijo menor, que tiene una discapacidad sin diagnóstico pese a haber sido evaluado en las mejores clínicas del mundo: "Hago todo como madre para que él avance… pero yo se lo entrego a Dios", relató en una confesión que vuelve tangible su mensaje: cuando uno se rinde a la vida, todo se hace más liviano.

Un libro no lineal, diseñado para trabajar en uno mismo

Estructuralmente, El poder de creer se puede leer en el orden que el lector prefiera. Cada capítulo funciona como una unidad independiente: hay quienes lo leen de atrás hacia delante, quienes lo dejan en la mesita de noche y vuelven a él cuando un mensaje parece llegar en el momento justo.

Con un lenguaje que la autora describe como "simple, pero no fácil", el libro busca ser accesible para todo público, sin requerir conocimientos previos de psicología, y ofrece ejercicios aplicables en la vida cotidiana.

Desde capítulos sobre la intuición, clave para las decisiones importantes, que siempre se toman con miedo, hasta el regalo de bendecir y la gratitud, la obra propone una idea rectora: la relación más importante y más larga de la vida es la que tenemos con nosotros mismos, y si uno no cree en sí mismo, difícilmente alguien lo hará.

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