Sebastián Ayala se queda sin cantar en Zipaquirá: la verdad tras el caos y el desplante empresarial
Tras horas de espera y sin recibir el pago acordado, el cantante se vio obligado a cancelar su show.
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Por: Juan Manuel Arias Montenegro
Creativo Digital

Lo que prometía ser una noche inolvidable de música popular en Zipaquirá, Cundinamarca, terminó convertida en un episodio de frustración y desorden.
De acuerdo con la información que se conoció sobre lo sucedido, el cantante Sebastián Ayala, que llegó al lugar con toda la disposición de cumplir su compromiso artístico, se vio obligado a cancelar su presentación debido a un incumplimiento total por parte del empresario responsable del evento.
El equipo del artista denunció que, tras su llegada al municipio, fueron víctimas de un desplante económico y logístico que impidió la ejecución del espectáculo, dejando a cientos de seguidores con la ilusión rota y generando disturbios en el recinto.
"Un caos total": el relato del artista
A través de un video difundido en sus redes sociales, un Sebastián Ayala visiblemente afectado explicó la cronología de los hechos. El cantante aseguró que se encontraba en Zipaquirá desde la tarde, listo para subir al escenario a la 1:00 a. m.; sin embargo, al llegar la hora pactada, la realidad fue otra.
"Estamos aquí desde las 11 de la noche... lastimosamente los empresarios incumplieron. Fue un desorden total, un caos total, llegó la policía y al parecer no había permisos. Tenemos la banda lista y no nos han pagado", relató el intérprete de música popular a las 2:10 a. m., momento en que se dio por cancelada definitivamente la jornada.
Ayala enfatizó que su equipo permaneció en el lugar durante horas intentando establecer comunicación con los responsables, pero no recibieron respuesta alguna a llamadas ni mensajes.
Indignación por la actitud del empresario
Lo que más ha generado rechazo en el entorno del artista es la actitud del organizador. Mientras el equipo técnico y los músicos esperaban una solución, el empresario publicó mensajes en redes sociales restándole importancia a la situación con frases como “más se perdió en Armero”, lo que fue calificado por el equipo de Ayala como una muestra de irresponsabilidad frente al público y los trabajadores.
Lamentablemente, la falta de organización desencadenó disturbios en el lugar. Sebastián Ayala y su equipo técnico rechazaron categóricamente estos actos violentos y lamentaron que el público asistente resultara afectado por una situación ajena al profesionalismo del artista.
El cantante cerró su intervención pidiendo disculpas a sus seguidores en Zipaquirá y aclarando que, aunque la voluntad de cantar estaba intacta, las garantías contractuales y de seguridad fueron inexistentes. Por ahora, se espera que se asuman las responsabilidades legales correspondientes tras este lamentable desplante.


