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La evolución del paladar nacional: las nuevas exigencias del consumidor de café en Colombia

De acuerdo con la Federación Nacional de Cafeteros, el consumo interno en el país se ha estabilizado en unos 2,28 millones de sacos al año.

Publicado:

Juan Manuel Arias Montenegro

Por: Juan Manuel Arias Montenegro

Creativo Digital

Café
El 66 % de los colombianos prefiere preparar el café justo antes de consumirlo para asegurar la frescura y pureza de las notas aromáticas - crédito Canva

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Durante décadas, el reconocimiento global de Colombia se centró en su capacidad para cultivar y exportar uno de los granos más suaves y codiciados del planeta; sin embargo, las dinámicas del mercado interno están experimentando un vuelco histórico.

Los habitantes del país ya no solo producen café de alta calidad, sino que han comenzado a exigirlo en sus propias mesas, por lo que impulsado por un público cada vez más sofisticado e informado, el mercado de café empacado en el canal de ventas minoristas, mejor conocido como retail, ya roza los 550 millones de dólares anuales, tras registrar un notable crecimiento superior al 40% en los últimos dos años.

El sabor desplaza al precio en la decisión de compra

Este dinamismo comercial responde a una transformación profunda en los hábitos de las familias colombianas. De acuerdo con los datos más recientes de la Federación Nacional de Cafeteros, el consumo interno se ha estabilizado en unos 2,28 millones de sacos al año, pero la forma en que se selecciona el producto es la que evidencia el cambio cultural.

Según el estudio especializado Consumer Understanding and Usage Study (Cuas), el sabor ha pasado a ocupar el primer lugar como criterio de elección y es el principal argumento para ensayar nuevas marcas, desplazando de forma progresiva al factor económico.

La frescura también se ha vuelto innegociable en los hogares: dos de cada tres colombianos (el 66 %) prefieren moler o preparar el grano justo antes de consumirlo. Este ritual doméstico demuestra que el consumidor promedio busca asegurar las notas aromáticas y la pureza de la bebida en cada taza.

Un relevo generacional enfocado en el origen y la trazabilidad

Si bien los métodos tradicionales de preparación, como el uso de la olla y el colador de tela, mantienen su arraigo histórico, las nuevas generaciones están diversificando el panorama.

Los segmentos de millennials y centennials muestran una marcada inclinación hacia las preparaciones frías, los cafés de origen único y las experiencias especializadas dentro de los establecimientos.

Este grupo de consumidores no se conforma con una taza genérica; demanda información sobre la trazabilidad del grano, los métodos de filtrado y el impacto socioambiental de la cadena productiva. Esta tendencia fomenta una conciencia comercial que beneficia a los productos con mayor valor agregado y que visibilizan el trabajo en el campo.

El papel pedagógico de las marcas tradicionales

En este nuevo contexto, las firmas con trayectoria en el país han tenido que redefinir su propósito, migrando de la simple comercialización hacia un rol pedagógico.

Al respecto, Rodrigo Ernesto Tercero Gómez, representante de Café OMA, una de las marcas más tradicionales del país con más de cinco décadas promoviendo la identidad cafetera, señaló que el consumidor actual anhela descubrir nuevos perfiles de sabor y entender la raíz de lo que bebe. Tercero Gómez destacó que el desafío actual de la industria consiste en formar compradores que aprecien el origen del grano y valoren el sustento de las familias caficultoras.

Este cambio de mentalidad fortalece un sector estratégico que genera cerca de 592.000 empleos directos en el territorio nacional y que equivale a más del 11% de las exportaciones de la canasta colombiana. La transición hacia un consumo interno más educado promete asegurar que la riqueza de la tradición cafetera sea apreciada, en primer lugar, en casa.

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