Con la coronación de sus reyes, el Carnaval de la 44 dio inicio a la fiesta del bordillo
La puesta en escena contó con la participación de más de 1.200 bailarines, quienes acompañaron un recorrido musical cargado de tradición.
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Creativa Digital

El Carnaval de la 44, conocido como el Carnaval del Bordillo, celebró el pasado 31 de enero de 2026 la coronación de sus soberanos en la Plaza de la Paz de Barranquilla. El acto reunió a cientos de asistentes y marcó uno de los momentos más esperados de esta fiesta popular, que año tras año mantiene viva la esencia del carnaval de calle.
La noche tuvo como protagonistas a Sharon Hurtado, Reina del Carnaval de la 44, y a Luis Mauricio Aragón, Rey Momo, quienes recibieron los símbolos de su reinado en medio de una puesta en escena que combinó tradición, memoria y una cuidada propuesta estética en joyas, vestuario y música.
Joyas que cuentan historias del Carnaval
Las joyas de los soberanos fueron diseñadas por la firma Amett Joyería, con una propuesta que apostó más por el simbolismo que por lo ornamental. Cada pieza fue pensada como una extensión del espíritu del Carnaval de la 44 y de la historia que se vive en la calle.
La reina Sharon Hurtado lució la corona “Susurro del alba”, una pieza delicada adornada con gemas en tonos amarillos y champaña, inspiradas en los amaneceres barranquilleros y en la alegría que caracteriza la fiesta. El diseño buscó reflejar la autenticidad de la soberana y su conexión con el carnaval popular.
En el caso del Rey Momo, Luis Mauricio Aragón, la tradición dio paso a una propuesta distinta. En lugar de la corona clásica, llevó el sombrero “Remolinos de nostalgia”, una pieza plateada recamada con cristales facetados, piedras tipo baguette y bordados en canutillos que formaban figuras en espiral, como un homenaje a la memoria histórica del carnaval de calle.
Un vestido que habló de la Barranquilla de ayer y de hoy
El espectáculo de coronación llevó por nombre “Barranquilla, la Gran Experiencia”, título que también recibió el vestido principal de la reina. El diseño apostó por una silueta principesca, cargada de color y movimiento.
La falda fue un estallido de tonos morado, naranja, turquesa, amarillo, ocre y verde, construida con plumas y rematada con detalles dorados. En la parte superior, los hombros se destacaron por plumas de faisán multicolores que le dieron fuerza escénica al traje, mientras que el corpiño incorporó pedrería dorada y cristales sobre telas iridiscentes que cambiaban de tono con las luces.
La inspiración del diseño buscó equilibrar las raíces populares del Carnaval de la 44 —la calle, la espontaneidad, lugares emblemáticos como La Troja— con la Barranquilla actual, representada por espacios como el Gran Malecón y la Ciénaga de Mallorquín.
Reyes infantiles y una noche llena de música y danza
La coronación también fue un espacio para destacar a los reyes infantiles, Ashley Sofía Gómez y Germán Javier Palomino. Ashley llamó especialmente la atención con un diseño inspirado en las mariposas amarillas de Gabriel García Márquez, un guiño a la literatura, al realismo mágico y a la identidad cultural del Caribe.
La puesta en escena contó con la participación de más de 1.200 bailarines, quienes acompañaron un recorrido musical que fue desde el bullerengue y la cumbia hasta la salsa y la champeta. Artistas como Juan Piña y Zaider se sumaron a la noche, aportando ritmo y energía a una celebración pensada para todos los públicos.


