El corazón de la fe en Colombia: un viaje por la Catedral Primada de Bogotá con monseñor Sergio Pulido
En entrevista exclusiva con "Olímpica Stereo", monseñor Sergio Pulido invita a los fieles a redescubrir la Catedral como un centro de vida espiritual y no solo como un monumento.
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Por: Juan Manuel Arias Montenegro
Creativo Digital

El Domingo de Resurrección, cuando la fe católica celebra su misterio más grande, los ojos del país se posan sobre la Plaza de Bolívar. Allí, imponente y silenciosa, se erige la Catedral Primada de Colombia, que más que un monumento de piedra, este templo es el acta de nacimiento de la capital y el epicentro espiritual de una nación.
Para comprender su magnitud, Olímpica Stereo Bogotá conversó con monseñor Sergio Pulido, delegado arzobispal para la Catedral, que nos guio por los pasillos de lo que él denomina con cariño "la casa de los abuelos".
El lugar donde nació la fe y la ciudad
La historia de la Catedral está intrínsecamente ligada a la fundación de Bogotá, por lo que monseñor Pulido explicó que el origen de este centro religioso se remonta al 6 de agosto de 1538: "Al fundar Bogotá no fue solo un gesto militar, sino un signo religioso. El acto fundante fue la celebración de una misa por fay Domingo de las Casas", relata el prelado.
Aunque la estructura actual es la cuarta construcción, terminada hace 202 años, el sitio ha mantenido su sacralidad desde aquel primer "ranchito de bareque y paja".
En la Capilla de Santa Isabel de Hungría, patrona de la Arquidiócesis, descansan los restos de Gonzalo Jiménez de Quesada, el fundador de la ciudad. Es, en palabras de Monseñor, el lugar donde comenzó la evangelización hace cinco siglos.

¿Qué significa ser la "Catedral Primada"?
Muchos fieles visitan el templo, pero pocos comprenden la distinción de su título. El término Catedral proviene de la Cátedra, el lugar físico desde donde el obispo preside y enseña: "Es la madre de todas las iglesias de Bogotá y del país" agregó Pulido.
La denominación de Primada le otorga una relevancia histórica y de gobierno eclesial superior. Es la sede del cardenal de Colombia, cargo que actualmente ocupa monseñor Luis José Rueda Aparicio. Esta jerarquía conecta directamente a Bogotá con el Vaticano, pues es desde esta sede donde emanan las directrices doctrinales para el país.
Tesoros ocultos: Arte, reliquias y fe
Caminar por las naves laterales de la Catedral es recorrer un museo de arte sacro invaluable. Monseñor destacó elementos que pasan inadvertidos para el ojo apresurado:
- Las Pechinas: cuatro triángulos arquitectónicos que sostienen la cúpula, donde están pintados los evangelistas Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Un detalle curioso es que en la pintura de San Juan, el pie del santo parece salir del cuadro, convirtiéndose en escultura.
- Reliquias de primer grado: el templo custodia restos óseos de santos, como los de Santa Isabel de Hungría, conservados en relicarios de alta factura.
- La Capilla del Sagrario: contigua a la Catedral, es la construcción original de 1606 que no ha sido modificada: "Es el corazón, el lugar más sagrado porque allí está la presencia eucarística", explicó el delegado.

Antonio Nariño y el apoyo de la Iglesia
Un punto de gran interés histórico es la tumba de Antonio Nariño. Monseñor Pulido aclaró un vínculo poco conocido: la gesta independentista de Nariño fue amparada y apoyada por el Arzobispo de la época y los canónigos de la Catedral.
De hecho, Nariño estuvo bajo protección en la casa canónica durante sus periodos de persecución, por lo que su presencia allí reafirma que la Catedral ha sido escenario no solo de fe, sino de la construcción de la República.
Un centro de vida espiritual, no solo un monumento
A pesar de ser Patrimonio Nacional y Monumento Histórico, Monseñor es enfático en que la Catedral no es un museo muerto: "Ante todo es un centro de vida espiritual, de encuentro con Dios".
La sillería del coro, construida en el siglo XVII sin un solo clavo, dado que todo está ensamblado a presión, sigue siendo el lugar donde los 12 canónigos se reúnen a orar por las necesidades del país: "Aquí es donde se vive de manera más evidente la búsqueda de Dios".
El Sacramento de la Reconciliación
Un aspecto que Monseñor quiso resaltar para este tiempo de Pascua es la cercanía del clero. El propio Cardenal y los obispos se sientan regularmente en los confesionarios de la Catedral.
En la Capilla de San Juan Nepomuceno, patrono de los confesores, que murió por no revelar el secreto de confesión, se vive hoy el ejercicio de la misericordia: "Es diciente que la gente vea que el Arzobispo no es solo un administrador, sino un pastor que confiesa".

Desafíos de conservación
Ser "la casa de los abuelos" implica una carga pesada. Al ser patrimonio, cualquier reparación, que puede ir desde una grieta hasta una capa de pintura, requiere años de trámites ante el Ministerio de Cultura.
Monseñor recordó cómo construcciones modernas aledañas afectaron la estructura del templo, obligándolos a una lucha de cinco años para obtener permisos de restauración: "Mucha gente dice que la Iglesia es rica, pero este patrimonio es de la humanidad, no es propiedad privada de una persona", aclaró.

Un mensaje para los feligreses
Para monseñor Sergio Pulido, que fue ordenado sacerdote en este mismo recinto hace 45 años, la Catedral representa su hogar y su historia personal. En este Domingo de Resurrección, la invitación es a redescubrir este espacio:
"Consideren esta como la casa de los abuelos. Son casi cinco siglos de historia donde miles de personas han madurado su fe. Es un lugar invaluable, no tiene precio, porque aquí habita el misterio central de nuestra fe".
La Catedral Primada de Bogotá sigue en pie, con sus puertas abiertas y sus altares iluminados, recordándole a Colombia que, más allá de las crisis, siempre hay un lugar para el silencio, la oración y la esperanza del encuentro con lo divino.


