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Nevis Troya, una madre que sobrevivió lo que ninguna debería vivir

Martes, 9 de May - 20170

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Un 24 de agosto de 2005 doña Nevis Troya paso de aplaudir orgullosa los éxitos de su hijo Kaleth a llorar su ausencia, una trágica y dolorosa muerte que enlutó al país, pero que pasados los años, todos han aprendido a asimilar; menos ella claro porque una madre nunca asimila una cosa así.

Con la fortaleza con que un día trajo al mundo en parto natural a su primogénito, Nevis Troya asumió su camino de dolor en entregada a Dios, convencida de que su misión en la vida continúa a través de sus otros hijos, sus nietos y siendo el pilar en la vida de su esposo.

Ese saludo de orgullo, amor y respeto por quien le diera la vida “¡Ay Nevis Troya, mi mamá!”, que dejara grabado Kaleth en “De Millón a Cero” hoy la reconforta y le ha dado muchos ‘hijos’ en el folclore, seguidores de su hijo que la admiran como la inspiración del joven compositor.

En estos días donde la celebración a las madres sirve de excusa para romper la rutina y tener un encuentro especial con cada una de ellas, para Nevis siempre habrá un vacío, el mismo que intenta llenar viendo fotos y escuchando la voz de Kaleth en sus canciones.

Recuerdo detalladamente que 15 días antes de su muerte estuvo compartiendo conmigo puesto que para entonces él había perdido sus documentos de identidad, lo acompañé a sacar de nuevo sus papeles y a tomarse las fotos.

Dos días antes del fatal accidente me encontré con mi hijo en Cartagena, era un lunes 22 de agosto, estuvimos todo el día juntos en el hotel donde él se estaba hospedando, hablamos de su hermano Keyner, de los proyectos y eventos que tenía con él.

Me despedí de Kaleth el martes 23 a las 4:00 de la madrugada y me fui a la casa de unos amigos donde me iba a quedar, aún tengo en mi mente grabado el abrazo que me dio ese día al salir del hotel” – contó en una pasada entrevista Nevis Troya.

Ese fue el último encuentro que tuvieron en vida esta madre y su hijo, sin embargo, la fe inquebrantable de esta mujer le permite hoy ser ejemplo para muchas que pasan por una situación igual, sigue ofreciendo una sonrisa sincera a todo el que se le acerca, continúa cuidando de su familia y no olvida a su muchacho, ya no lo recibe con un plato de patacones con queso, pero siempre lo tiene en sus oraciones y sabe con certeza que está junto a Dios cantando y alegrando el cielo como lo hizo en vida aquí en la tierra.

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