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El día que Emilianito visitó la tumba del Joe

Martes, 26 de Jul - 20160

 

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En esta ocasión el acordeonero y compositor Emiliano Zuleta Díaz no estuvo en Barranquilla para quedarse, sino para cumplir con una misión del corazón. Esa misión lo llevó hasta el cementerio Jardines de la Eternidad, donde visitó la tumba de Álvaro José ‘Joe’ Arroyo, ese amigo que siempre tiene presente, a pesar que han pasado cinco años desde que ‘El Centurión de la Noche’ se despidió de la vida.

Desde su salida de Valledupar, Emilianito fue armando el crucigrama de los recuerdos, donde la palabra ‘olvido’ no aparece en el diccionario de su memoria, pero en cambio tiene muy frescos esos detalles que los unieron en el campo musical y de la verdadera amistad.

La afinidad con el Joe desde que nos conocimos fue como el pentagrama, donde caben las notas precisas, y cada uno, a su manera, destacaba el talento. Era una persona muy detallista, y cuando coincidíamos en las presentaciones nos abrazábamos y conversábamos mucho. Nos llamábamos frecuentemente”, comienza diciendo Emiliano Alcides.

Fija su vista al cielo, se encuentra con una nube viajera de esas que hacen su recorrido sin parar, y enseguida relata: “Joe fue único, grande como cantante, compositor y arreglista. Era de esos seres musicales cuya virtud traspasaba todas las barreras. Pasarán cientos de años y será un artista insuperable. Definitivamente era un fenómeno del folclor colombiano, como en el caso del vallenato que no tienen comparación mi hermano Poncho, Jorge Oñate y Diomedes Díaz”.

De un momento a otro tomó su acordeón, se lo llevó al pecho, se sentó en la tumba y con todo el sentimiento reflejado en sus lágrimas expresó: “Joe, mi amigo querido, mi amigo del alma”. Bajó su cabeza por varios segundos, y siguió susurrando: “Joe, hoy he venido a regalarte esa canción que tanto te gustaba, ‘Mi acordeón’, la que aplaudías y cantabas algunos versos”.

Marcó la introducción, y tocado por todas las nostalgias juntas cantó:

Yo tenía un tema en mi pensamiento

para hacer una composición

pa’ dedicársela a mi acordeón

que está conmigo en todo momento.

Así como Alejo Durán

hizo una bonita canción

a su pedazo de acordeón

para hacer el primer festival.

Eso me llenó de emoción

y eso me ha llenado de orgullo

desde cuando vine a este mundo

tengo amores con mi acordeón.

Todos los presentes en el sublime acto guardaron silencio porque asistían a la más grande muestra de cariño de Emiliano Zuleta Díaz, el hombre que se ha paseado con su inspiración por todos los rincones de la geografía vallenata, y que cumplía una promesa, que le puso más grande el alma debido al peso de la tristeza.

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Tomado de: ZONACERO

 

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