Escríbenos ó Síguenos En
entérate

“Humildemente, misión cumplida”… ¡Cheo Feliciano!

Lunes, 21 de Abr - 20140

Oiga, mire, vea con Rodrigo Salazar

José Luis Feliciano Vega, “Cheo Feliciano”, como lo conocimos artísticamente, nació el 3 de julio de 1935 en Ponce, Puerto Rico, en el hogar conformado por Prudencio Feliciano, un hombre humilde, de profesión carpintero  y  Crescencia Vega de Feliciano, quienes marcaron su primera influencia musical, a raíz de una rutina dominical en la que su padre por ser este su día libre, se dedicaba a cocinar y a cantar algún bolero de la época,  que entre estrofa y estrofa era correspondido por su madre.

No fue raro entonces, que su inicio musical a los 17 años,  fuera a través del bolero, como percusionista en su ciudad natal; en 1952 se trasladó a Nueva York con su familia y aunque su vida laboral la inició como mensajero, sin terminar sus estudios, no tardaría en involucrarse en su verdadera pasión, en la música, colaborando en conjuntos como los de  Ciro Rimac’s Review, Marianaxi de Luis Cruz y Kako y su Trabuco, y ocasionalmente con la orquesta de Tito Rodríguez, quien en 1955 en la casa del mambo,  el Palladiun Club de esa ciudad americana, le dio la oportunidad de cantar dando a conocer  una de las voces más profundas y románticas y naciendo así,  uno de los más reconocidos intérpretes de salsa, que por sus cualidades para interpretar, su versatilidad y la tesitura de su voz,  brilló en los más diversos géneros y estilos como boleros, sones y chachachá.

De allí y por recomendación de Tito Rodríguez a quien siempre consideró su maestro, pasó a integrar el sexteto de Joe Cuba, sexteto con el que vivió diez años colmados de éxitos entre los cuales  “El Ratón” y “El Pito”, lo posicionaron como uno de los mejores compositores e interpretes boricuas en el mundo.

Entre 1967 y 1969 haría parte de la agrupación de Eddie Palmieri como vocalista, pero el éxito lo apabulló y cuando tocaba lo más alto, su vida tocó fondo y cayó en el mundo de las drogas, de la cual salió al decidir cambiar su vida alejándose de su familia, música y amigos, regresando a su natal Puerto Rico donde se internó por tres años en el Instituto para rehabilitación Crea Internacional.

En 1972, una vez que se rehabilitó, regresó a la actividad artística y se consolidó como uno de los íconos latinoamericanos de la salsa. Inició su discografía de manera independiente al firmar contrato con la subsidiaria de Fania Records, llamada Vaya Records y se convirtió en integrante de la Emblemática Fania All Stars, donde surgieron los éxitos memorables como: “Juguete”, “Salomé”, “Los entierros de mi gente pobre”,  “Juan Albañil, y “Amada mía”.

Realizó su álbum solista “Cheo”, con éxitos como “Anacaona”, Pienso en Ti” y Mi triste problema, a  mediados de la década de 1980 creó su propia compañía disquera, Coche Records,  sello con el cual produjo sus cinco álbumes siguientes. En los años 90 grabó dos discos con la Rondalla Venezolana, así como “Cheo en Cuba”, realizado en el famoso club nocturno Tropicana de La Habana.

En 1999 editó el álbum “Una voz, mil recuerdos”, trabajo en el que rindió homenaje a figuras de la música como Tito Rodríguez, Ismael Rivera, Frankie Ruiz, Mon Rivera, Gilberto Monroig y Santitos Colón, entre otros,  y que fue seleccionado como uno de los 20 mejores del año por la Fundación Nacional de la Cultura Popular.

En el 2008, con un espectáculo en el Madison Square Garden de Nueva York, acompañado por la Spanish Harlem Orchestra del pianista Oscar Hernández y bajo la dirección del maestro Luis García, el niño mimado de Puerto Rico,  celebró los 50 años de carrera artística con la participación de los  grandes de la música como Eddie Palmieri, Papo Lucca, Ismael Miranda, Jimmy Sabater, Johnny Pacheco y Marco Antonio Muñiz, ese mismo año éste icono de la música latina, recibió el Grammy a toda una vida, al igual que fue merecedor de distinciones de todo tipo, desde el Daily News Award, a la Copa de Oro de Venezuela y el Latin New Award.

La salud del Cheo Feliciano, el dador de vida a éxitos como “Una en un millón”, “Mi promesa”, “Ausencia” y “Contigo aprendí”, se vio afectada a  mediados del año 2013, cuando anunció que padecía una forma de cáncer en el hígado pero tratable y cuando pasó más de dos semanas hospitalizado por una pulmonía,  sin embargo, su vida musical continuó, hacía parte del proyecto “Salsa Giants” junto a destacados representantes del género como:   Marc Anthony, Andy Montañez, Tito Nieves y José Alberto “El Canario”, además del venezolano Oscar D’León, el nicaragüense Luis Enrique, el cubano Willy Chirino, el colombiano Charlie Zaa y  la japonesa Nora, de la Orquesta de la Luz,  disco considerado  “un aporte a la salsa joven” y visón para los músicos de las nuevas generaciones,  con relación a la seriedad con la que los veteranos salseros realizan su trabajo sobre la tarima.

Pero ni el cáncer ni la neumonía acabaron con su vida, la muerte le sorprendió en la madrugada del pasado jueves 17 de abril, a sus 78 años de edad, de regreso a casa en una vía de San Juan Puerto a Rico, cuando el carro que conducía y sin el cinturón de seguridad puesto, se estrelló contra un poste de cemento.

“No quiero que nadie llore, si yo me muero mañana, ay que lleven cantando salsa 
y que siembren flores, allá en mi final morada”.
(Sobre una tumba humilde (Álbum Sentimiento Tú) Cheo Feliciano).

Por: Oscar Rodrigo Salazar Peláez 
Director artístico Olímpica Stereo Cali 
contacto@olimpicastereo.com.co

© 2014, Olímpica Stereo. Este contenido está amparado bajo la ley de derecho de autor colombiana

Para comentar esta publicación ingresa con